Charlando con… Olga de Dios

Charlando con… Olga de Dios

Olga de Dios, autora de “Monstruo Rosa” y “Buscar” presenta a mediados de abril un nuevo álbum titulado “Pájaro Amarillo” con un personaje que será familiar para los lectores de “Monstruo Rosa”, ya que su protagonista apareció en este libro. Un cuento sobre el valor de compartir libremente el conocimiento y que tendrá como pilares la cultura y la naturaleza.

“Pájaro Amarillo” también supone el punto de partido de una colección que tiene como protagonistas a los cinco personajes de “Monstruo Rosa” y que tratará temas como la cultura libre, la diversidad de género, el respeto por el medio ambiente y la sensibilización hacia un consumo responsable.

“Pájaro Amarillo” será publicado por Apila ediciones, editorial que le dio la oportunidad de publicar su primer álbum “Monstruo Rosa” al ser la ganadora del primer “Premio Apila Primera Impresión”.

De este nuevo libro y de sus dos obras anteriores hemos tenido la oportunidad de charlar con su autora, Olga de Dios.
¿Cómo llegaste al mundo de la literatura infantil?

Ya de mayor, con más de 30 años. En aquel momento me encontraba estudiando ilustración en la Escuela Arte Diez de Madrid, a la vez que colaboraba con el colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales como creativa gráfica. Allí realizábamos diferentes campañas, una de las cuales tenía como fin el fomento, en diferentes colegios, de la diversidad y la generación de referencias.

Cuando llegó el momento de realizar el proyecto final del ciclo de ilustración, opté por dirigirlo hacia la ampliación de esos referentes en valores con un título que permitiese trabajar con la infancia el valor de la diversidad, de poner en duda la dualidad entre los dos géneros (masculino y femenino) y todo ese tipo de cosas.

Monstruo Rosa, mi primer libro, se creó por la influencia de mi trabajo en las ONG’s y por mi labor de estudiante de ilustración.

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¿Qué te parecía la literatura infantil en aquel momento?

A decir verdad, veía, y sigo viendo a día de hoy, que se siguen reeditando muchos títulos clásicos que perpetúan valores arcaicos y ajenos a la sociedad contemporánea, valores como el sexismo y el machismo, donde las mujeres y las niñas están sometidas al varón, donde no tienen independencia, donde por el hecho de ser mujeres se les atribuye una serie de condicionantes en cuanto al género y libertades.

Entonces, con el fin de crear un abanico que ampliara esas posibilidades, empecé a trabajar.
Tras “Monstruo Rosa” llegó “Buscar”, la historia de un personaje que se pasa la vida buscando, sin disfrutar de lo que tiene alrededor, de Nube 8 ediciones. ¿Cómo nació este proyecto?

Poco después de su publicación, a “Monstruo Rosa” le concedieron el Premio Triángulo Cultural 2014 del COGAM (Colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid), lo que hizo que de alguna forma se convirtiera en un referente para trabajar la diversidad.

Casualmente, se fijó en mi obra “Nube 8”, una pequeña editorial de Madrid que había empezado su actividad publicando títulos sensibles a la realidad LGTB como pueden ser “Mi papá es un payaso”, que trata de un peque que tiene dos papás o “La princesa Li” sobre dos princesas que se enamoran.

Así que un día se puso en contacto conmigo Luis Amavisca, editor de Nube 8, y contándome un poco su proyecto editorial vimos que una de las ideas que yo tenía en mi cuaderno en ese momento podría encajar con la colección que estaban preparando para esas navidades, y lo desarrollamos.
¿Y por qué siempre monstruos?

Los monstruos me permitían hacer unos personajes neutros en cuanto a género, a área geográfica, a cultura, religión y me permitían contar valores humanos por encima de todo eso. Por eso me pareció muy adecuado y sigo trabajando en esa línea.
¿Qué surgen antes, los dibujos o las ilustraciones?

Siempre funciono con todo a la vez. La obra es mía en tanto que la historia y las ilustraciones son mías, así que normalmente pienso un poco qué tema me apetece tratar para la infancia y a la vez, como creadora visual y dibujante, estoy permanentemente generando personajes.

Cuando tengo un poco claro qué quiero contar, construyo la historia, la narración, la secuencia de páginas que voy a crear y coloco los personajes más adecuados para protagonizar esos papeles. En conclusión, es un proceso que va avanzando en diferentes vías que luego convergen en una obra en conjunto.
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Escribir libros también supuso entrar en contacto con los lectores, a través de talleres y cuentacuentos. ¿Qué ha supuesto esto para ti?

Realmente yo nunca había tenido contacto directo con la infancia hasta que empecé a publicar, ya que no soy madre, hasta hace un año no he tenido a mi primera sobrina y no tenía niños y niñas cerca en mi vida cotidiana.

Por eso, ha sido fantástico poder vivir en primera persona, y por primera vez, lo que les genera, lo que entienden de mi trabajo. Me han hecho un montón de preguntas que me han parecido claves, me han dado ideas que a mí no se me habían ocurrido, han interpretado parte de la historia que yo no había pensado. Me aportan mucha información y a veces aprendo yo más de ellos que ellos de mí.
¿Y no te planteas dar el paso a la publicación de libros para más mayores?

Pues sí que me hace ilusión, lo he pensado muchas veces pero no lo sé. Por otro lado, a veces pienso en ir para atrás, en hacer contenidos para más pequeños todavía, para los niños de dos años por ejemplo.

Con este tipo de libros me pasa un poco como con los álbumes infantiles, que a veces busco esas obras para regalar a sobrinas e hijas de amigas y me cuesta encontrar libros para tan peques y que a la vez estén contando algo. Muchas veces se transmiten conceptos muy sencillos, lo grande, lo pequeño, los colores, pero rara vez se les está acompañando de algo más.

Me haría mucha ilusión hacer una línea más infantil, más pre-lector todavía, aunque también me gustaría hacer libros para más mayores. En general me inquietan muchas cosas, pero ahora tengo más la cabeza puesta en eso.
¿Cómo ves el mundo editorial?

Yo no he hecho el trabajo de coger el proyecto pidiendo consulta a editores para saber si están interesados en publicar, ya que mi primera obra, “Monstruo Rosa”, ganó el “Premio Apila de primera impresión” que suponía la publicación de la obra. Pero por lo que cuentan compañeros y compañeras y gente que conozco, es una tarea muy dura.

Por otro lado, también creo que en general las editoriales, y sobre todo las editoriales grandes, en nuestro país no arriesgan. Es decir, no suelen publicar trabajos de personas que no son conocidas. Además, la mayoría apuesta por títulos extranjeros porque compran los derechos de obras que ya han funcionado en otros países y que cuentan con cierta garantía de éxito. Es muy difícil que una editorial a día de hoy apueste por gente que no conoce y que nunca ha publicado.

Además, creo que mi trabajo se salía un poco de lo común, ya que el personaje es un monstruo, es rosa y no es femenino, así que sinceramente dudo mucho que hubiese conseguido publicarlo por otra vía.

Creo que hoy en día gracias a internet y gracias a la posibilidad de compartir nuestro trabajo podemos llegar a mucha gente y probar el interés que suscita sin que sea necesario hacerlo por la vía tradicional y primaria de la editorial y el copyright.
¿Qué ilustradores tienes como referencia?

Pues mogollón, muchísimos, me empapo de muchísimas referencias, tanto nacionales como extranjeras, tanto de ilustradores infantiles como no infantiles y de artistas que trabajan en otros campos como puede ser arte urbano o el arte con contexto social. Son estímulos que forman parte de mi influencias y me alimento de ellas.

En el contexto nacional me gustan Daniel Montero Galán, Puño y Marta Altés, que aunque trabaja desde Inglaterra, es española.

En el ámbito internacional, me gusta Delphine Durand, que es una ilustradora francesa cuyos dibujos me parecen muy bellos y que ilustra textos de otra gente, Olivier Jeffers, un gran creador que ahora trabaja desde Estados Unidos y otros ilustradores contemporáneos como Claudia Bolt, Nate Williams, Jean Jullien, Chris Haughton, Marc Boutavant y creadores de generaciones anteriores como Adela Turín, Hervé Tullet, Roger Hargreaves y Leo Lionni.

Las referencias que tengo de fuera es que hay más autores que trabajan como yo, que son creadores de la historia y de la ilustración al mismo tiempo y eso me genera mucha satisfacción, porque veo que hay mucha gente que trabaja de esta manera, aunque no tantos en el contexto nacional.

Me gustan también muchos artistas urbanos, creadores más frescos, que trabajan en otros contextos. Yo creo que me alimento de muchas cosas. Casi todo lo que me gusta, me motiva, me entusiasma y me hace fijarme en ello.
Háblanos de “Pájaro Amarillo”, tu próximo proyecto

Desde la editorial Apila, después del éxito que tuvo “Monstruo Rosa” y con la buena aceptación que ha tenido entre los peques, los educadores y las familias, me propusieron sacar otro libro de Monstruo Rosa. Yo me quede a cuadros porque a mí todo esto me venía de nuevas y no me apetecía hacer una colección como “Teo”.

Entonces yo pensé que me parecía guay hacer una colección pero en el sentido de utilizar el imaginario gráfico que había creado en esa historia, utilizando el resto de personajes que aparecen en Monstruo Rosa, que son descritos en este libros y que muchos peques ya conocen. Así que pensé, voy a trabajar ahora con alguno de estos personajes y voy a contar su historia, y en primer le toco el turno a Pájaro Amarillo.

“Pájaro Amarillo” es un cuento sobre el valor de compartir libremente el conocimiento. Ensalza nuestros valores, según mi opinión, más importantes: la cultura y la naturaleza y también es una apuesta por la cultura libre dado que saldrá bajo licencia Creative Commons evitando así el copyright.

“Pájaro Amarillo” estará disponible a partir del 14 de abril, y quién sabe si recibirá la visita de su amigo “Monstruo Rosa”.